En ocasiones resulta complicado explicar el concepto de la PROACTIVIDAD, suele ser mas sencillo para lograr el entendimiento explicar, lo contrario, la REACTIVIDAD. ¿Eres tú reactivo? ¿Respondes a determinados estímulos? ¿A qué respondes? ¿Alguien te ha hecho llorar o reír en algún momento?. ¿Tienes algún botón en tu cara que todos observan y pueden oprimirlo y hacerte reaccionar?.
Ciertamente, Burrhus Frederic Skinner (1904 – 1990, fue un psicólogo norteamericano quien realizó numerosos experimentos conductuales con ratones, era un estudioso del comportamiento humano y su análisis. El comportamiento es sólo una parte de la actividad total de un organismo, es lo que él hace. Es el movimiento de un organismo o de sus partes dirigido hacia un punto de referencia dado por el organismo o por objetos externos diferentes. Es la acción del organismo sobre el mundo exterior; sin embargo, es mejor considerarlo como un efecto y no como un movimiento solamente.
No es, pues, la operación espontánea del organismo sobre su medio ambiente, sino la respuesta ante la información anterior inmediata que el medio da al organismo y que involucra los antecedentes mediatos de interacción con los mismos. a través de los cuales, reaccionan a estímulos todo el tiempo.
Imagina a un ratoncito, corriendo en un laberinto, llegar al lugar donde observa el estímulo, una luz que se enciende, el ratón le da a una palanca que está bajo la luz y al hacerlo se abre una compuerta y cae una comidita. El ratón realiza este recorrido y cada vez que ve la luz , le da a la palanca, cae la comidita y se la come. Algunos ratones explotan de tanto comer, porque aunque no tengan hambre, reaccionan al estímulo.
¿Te conduces tú así? Si lo haces, te das cuenta que estás actuando como un ratón. Un ser humano no debe reaccionar como un ratón a los estímulos, que siempre existirán, el hombre entre el estímulo y la respuesta debe oprimir el botón de pausa, para ESCOGER SU RESPUESTA. Esto exige, conciencia, que la persona quiera dejar de responder como el mundo quiere que lo haga. Porque oprimir el botón de pausa es una decisión consciente.
Dejar la Reactividad a un lado te obliga a ser responsable de tus actos, te obliga a entender que se acabaron los culpables, solo existes tu y tus pensamientos y emociones. No necesitas la aprobación de los demás, solo la tuya. Tu te mueves y a tu alrededor existen dos círculos. El primero, es el círculo de influencia, donde se encuentran todas aquellas cosas que están bajo tu control. Que sucedan o no, depende exclusivamente de ti, de las decisiones que tomes.
El segundo círculo, es el círculo de preocupación donde están todas las cosas que están fuera de tu control. Por ejemplo si llueve o no, si el barril de petróleo sube o baja, si la moneda de tu país está estable o no. En esas cosas tú no puedes hacer nada, debemos prepararnos para que en nuestras vidas sucedan algunas cosas como esas y saber cómo queremos responder a ellas.
Lo ideal es que nuestro círculo de preocupación sea muy pequeño y grande el de influencia, porque en una persona proactiva, sucede así.
Por el contrario en una persona reactiva, el círculo de influencia es muy pequeño, pocas cosas están bajo su control, esta persona se mueve porque las circunstancias la mueven. Todo el tiempo reacciona, como el ratón a los estímulos.
Cuando tu decides, tienes el control, te sientes como quieres, no TIENES que hacer nada, haces lo que QUIERES. Eres el responsable de todo lo que te sucede, de lo bueno y de lo malo. Nos han acostumbrado a buscar culpables y si en verdad, con objetividad, analizas cada situación que has vivido, te darás cuenta que podías haber tomado otra decisión y que el único responsable fuiste tu.
Sentir que tengo el control te hace independiente y puedes siéndolo comenzar el tránsito hacia otro estado superior , la interdependencia, cuando te relaciones con otras personas, en el que puedes aprender cómo convivir, defendiendo tus derechos sin vulnerar los de otros. Muchas personas piensan que eso es idealmente imposible, sin embargo no lo es, pero llegar a ello , así como para ser Proactivo, se requiere practicar, practicar y practicar.
Una buena forma de practicar es, decidirte a autoobservarte los próximos 21 días y observa cuántas veces te quejas cada día, lleva la cuenta. La queja se produce cuando crees que estás obligado a hacer algo, más si lo analizas te darás cuenta que hacerlo o no es tu elección y que al final tu prefieres lo que pasa si lo haces, a lo que pasaría si no lo hicieras. Paso siguiente dile a tu mente, que tu no tienes que hacer eso, que tu ELIGES hacerlo.
Lo mismo puedes hacer con las excusas que damos diariamente, o? ¿tú no das excusas? Usualmente utilizamos la excusa para conseguir la aprobación o no ser desaprobados. Sólo debemos ser aprobados por nosotros mismos, si en algún momento pensamos que lo que hicimos generará una desaprobación, sólo aceptemos las consecuencias, la excusa siempre se siente falsa.
De quien depende, solo de ti porque eres tú quien debe tomar la decisión de serlo. Es decir, la decisión es una de las cosas que están en tu círculo de influencia. ¿Quieres tomar tus decisiones, o vas a continuar dejando que otros intervengan en ellas?

